Sin Pretensiones

El Criterio Experto

La creatividad no nace de obtener la mejor respuesta. Nace de equivocarse, probar, borrar, volver a empezar y descubrir algo que nadie había pensado.

Por Ramón Martínez · 28/06/2026
Ilustración de la columna El Criterio Experto

Hubo un tiempo en que, cuando teníamos una duda importante, llamábamos a ese amigo que llevaba años trabajando en el tema. Confiábamos en su experiencia, en los errores que había cometido, en las conversaciones que había acumulado durante toda una vida y en esa capacidad que tenía para ver cosas que nosotros todavía no veíamos.

Hoy hacemos exactamente la misma pregunta... pero a una inteligencia artificial. Y no está mal. Yo también lo hago. Varias veces al día; en realidad... muchas veces al día.

La IA llegó para quedarse y sería absurdo ignorar todo lo bueno que aporta, es (son) una herramienta extraordinaria.

El punto de conversación no es si la IA es buena o es mala, la pregunta es: ¿En qué momento empezamos a confiar más en una respuesta instantánea que en el criterio de alguien que conocemos?

Porque la confianza nunca había dependido únicamente de quién sabía más. También dependía de quién conocía nuestro contexto, nuestras fortalezas, nuestros errores y nuestras limitaciones.

Lo mismo ocurre con la creatividad. Abrimos Canva, Photoshop o cualquier editor y, antes de pensar una idea, ya estamos buscando el botón "Generar con IA".

La feed comienza a llenarse de imágenes impecables, textos perfectamente estructurados y videos que parecen salidos de la misma fábrica. Todo funciona. Todo está correcto. Pero muchas veces se siente plástico, genérico y, peor aún, desconectado de la personalidad de una marca o del mensaje que realmente queremos transmitir.

La inteligencia artificial aprendió a reconocer patrones. Y justamente por eso corre un riesgo: tender a producir aquello que ya funcionó miles de veces antes. ¿Qué pasará si todos utilizamos las mismas herramientas, los mismos prompts y terminamos con un diseño similar... es el mismo creador, la misma base de conocimiento.

¿Y la creatividad? Eso mágico que nace de equivocarse, probar, borrar, volver a empezar, discutir una idea con otra persona y descubrir algo que nadie había pensado.

La IA es extraordinaria para acelerar el trabajo. Lo peligroso sería permitir que también reemplace nuestro criterio, que sustituya o termine atrofiando nuestra creatividad.

Entonces me hago otra pregunta.

¿Por qué tengo la sensación de que el consejo de ese amigo que lleva años emprendiendo ya no parece tan relevante? ¿Se terminarán las conversaciones para analizar lo bueno y lo malo de un proyecto?

Es cierto: la IA puede procesar cientos de miles de datos en segundos.

Pero ese amigo muchas veces te entrega algo que ningún modelo puede conocer. Te dice que el cartel debe ser rojo porque en esa esquina siempre funciona. Que esa vereda no sirve porque la locomoción se detiene al otro lado. Que ese cliente nunca compra por la mañana. Que esa idea fracasó hace diez años y, más importante aún, por qué fracasó. Ese conocimiento no está solo en los datos: está en la experiencia.Y, sobre todo, está en haber vivido las consecuencias de tomar buenas y malas decisiones.

Lo mismo ocurre con ese diseñador que lleva años trabajando contigo, que entendió tu marca y logró que tu feed transmitiera elegancia, cercanía o sofisticación. Hoy pareciera que todo ese trabajo pudiera reemplazarse con un buen prompt.

Sin embargo, el éxito rara vez depende de una sola imagen, está en los detalles: en un logo, en la música del lugar, en la selección de productos, en el tono con que respondes un mensaje, en la oportunidad y en el momento. Son cientos de pequeñas decisiones que, vistas por separado, parecen insignificantes, pero juntas construyen algo mucho más difícil de copiar: una identidad.

Esa identidad no la crea un prompt. La construyen las personas.

Debemos ocupar la IA. Aprovechar toda su capacidad. Exigirle, desafiarla y convertirla en una aliada extraordinaria, pero sin dejar de escuchar a quienes nos acompañaron antes de que existiera un botón capaz de responder cualquier pregunta.

La IA puede entregarnos cientos de respuestas en pocos segundos, pero el criterio experto sigue siendo quien sabe cuál de todas esas respuestas vale la pena convertir en una decisión. El proceso de emprender es maravilloso. Disfrútalo con IA, pero sin olvidar el consejo de quienes ya recorrieron ese camino, el proceso se disfruta mejor acompañado.

El criterio experto no se descarga, no se genera con un prompt, se construye con años de experiencia, conversaciones, fracasos, lecturas y decisiones difíciles. El verdadero desafío no es aprender a usar la inteligencia artificial, es usarla sin dejar de pensar, crear y seguir siendo nosotros con una herramienta tan poderosa.

Las mejores herramientas de la historia nunca reemplazaron al artesano. simplemente hicieron que un buen artesano pudiera llegar más lejos.

Cuéntanos el contexto

¿Qué debería estar funcionando mejor?

No necesitas saber qué tecnología pedir. Guardaremos tu solicitud y luego abriremos WhatsApp con el mensaje preparado.

✓ Te responde una persona✓ Sin llamadas inesperadas✓ Tus datos sólo para esta consulta